- A días de una audiencia judicial, denunciamos la falta de voluntad de la aseguradora para reparar dignamente el daño causado por un atropellamiento causado por uno de sus asegurados.
- La víctima advierte que el accidente podría dejarle una discapacidad y truncar su carrera profesional.
Ciudad de México, 5 de marzo de 2026. Ciudad de México, 5 de marzo de 2026. En México, la violencia vial es una crisis silenciosa que cada año deja miles de víctimas. Desde las organizaciones Cecomún y Centro Xuma, junto con el músico Hernaldo Ramos, denunciamos públicamente la negativa de la aseguradora Quálitas de ofrecer una reparación integral tras un atropellamiento que cambió radicalmente su vida y que podría dejarle secuelas.
En junio de 2025, Hernaldo fue atropellado mientras cruzaba la cebra peatonal sobre Paseo de la Reforma cuando un motociclista se pasó el alto y lo embistió. El impacto le provocó múltiples fracturas, entre ellas una múltiple de tibia y peroné en la pierna derecha, que ha requerido dos cirugías, meses de incapacidad, gastos extraordinarios, la interrupción de los estudios de una segunda carrera y los continuos procesos de rehabilitación.
Ocho meses después, su futuro sigue siendo incierto. Los médicos aún no pueden asegurar que recuperará integralmente la movilidad de su pierna. Las secuelas podrían afectar de manera irreversible su vida cotidiana y, especialmente, su carrera como baterista.
Este caso no es un hecho aislado. De acuerdo con el INEGI, en su dato más reciente disponible, en 2024 se registraron 374,949 accidentes de tránsito en zonas urbanas y suburbanas de México, una de las cifras más altas en los últimos 9 años; con un saldo de 4,656 muertos y 85,980 heridos. Sólo en la CDMX, de enero a septiembre de 2025, se registraron 56,023 reportes al C5 por incidentes viales y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) reportó 326 personas fallecidas por hechos de tránsito así como 23,769 personas lesionadas.
Las consecuencias de estos siniestros no terminan con el alta hospitalaria. Para miles de víctimas, como Hernaldo, significa enfrentar cambios radicales por periodos prolongados en su vida, gastos que afectan la economía familiar, pérdida de ingresos por incapacidad laboral, necesidad sostenida de rehabilitación y, en muchos casos, una discapacidad adquirida que transforma por completo su proyecto de vida.
De hecho, el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad ha advertido que los traumatismos derivados de accidentes de tránsito son la principal causa de discapacidad motriz entre algunos grupos de edad.
Eso es lo que enfrenta hoy Hernaldo. Los gastos médicos, de transporte, asesoramiento legal y cuidados derivados del accidente superan ya los 200 mil pesos. A ello se suma la pérdida de ingresos durante ocho meses sin poder trabajar. Tan solo considerando el salario mínimo vigente ($315.04 diarios), el lucro cesante asciende ya a más de 76 mil pesos, sin contar las oportunidades laborales perdidas ni las afectaciones a largo plazo.
A pesar de la gravedad del daño y de sus consecuencias permanentes, la aseguradora del motociclista responsable, Quálitas, ha ofrecido una indemnización de entre 70 y 90 mil pesos, una cantidad insuficiente frente al daño ocasionado.
Como víctimas y acompañantes, denunciamos que este tipo de ofertas reflejan una problemática estructural: después de sobrevivir a un hecho de violencia vial, muchas personas deben iniciar una larga batalla para obtener una reparación integral.
“Este accidente cambió mi vida para siempre. Hoy no sé si volveré a caminar con normalidad ni si podré volver a tocar la batería”, señala Hernaldo Ramos. “Lo único que estoy exigiendo es una reparación digna. Espero no tener que llegar a juicio para obtener justicia. La aseguradora tiene la posibilidad real de reparar el daño y demostrar voluntad para resolver este caso”.
El proceso judicial sigue en curso y el 10 de marzo se realizará una audiencia intermedia en la que podría declararse la apertura de juicio, si antes no se alcanza un acuerdo reparatorio. Por ello decidimos hacer público este caso. No sólo para exigir justicia para Hernaldo, sino para evidenciar lo que enfrentan miles de víctimas de violencia vial en México.
La reparación integral del daño no es un favor ni una concesión: es un derecho de las víctimas. Quálitas aún tiene la oportunidad de actuar con responsabilidad y resolver este caso antes de que llegue a juicio.
Fuentes:


